
Hay estaciones del año en las que el clima no sabe lo que quiere…y nuestro cuerpo tampoco. Un día sales en manga corta por el intenso sol y al día siguiente te pones doble calcetín y tienes una tos sospechosa que no sabes si es resfrío o alergia. Los cambios de temperatura, las defensas distraídas y los virus que están en el aire son la receta perfecta para caer enfermo justo cuando menos te lo esperas. En esta época de cambios es el momento de reforzar nuestro sistema inmunológico.
¿Conoces la ashwagandha? Esta es una planta adaptógena con fama milenaria en la medicina ayurvédica que ayuda al cuerpo a adaptarse al estrés. Aunque, al parecer, sus beneficios no solo se limitan al ámbito emocional, sino que también podría ayudar a mantener tus defensas a punto.
Cómo la Ashwagandha fortalece las defensas
Aunque muchos la conocen por su efecto calmante, la ashwagandha tiene más de una carta bajo la manga. Además de ayudarte a lidiar con el estrés diario, también puede influir en cómo funciona tu sistema inmunológico. Veamos cómo lo hace.
Estimula las defensas desde adentro
La ashwagandha puede ayudar a poner en marcha las tropas internas del sistema inmune. Algunos estudios, como el publicado en Journal of Ethnopharmacology han mostrado que ciertos extractos de esta planta pueden aumentar la actividad de células clave, como los linfocitos y las células NK (“natural killer”), responsables de detectar y eliminar amenazas como virus y bacterias. Es como si le diera un pequeño empujoncito al sistema inmune para que esté listo sin necesidad de que afloren los síntomas.
- Ayuda a mitigar la inflamación del organismo
Aunque no siempre lo notemos, nuestro cuerpo puede generar cierta inflamación y, aunque es normal hasta cierto punto, si llega a ser crónica, puede debilitar las defensas y dar vía libre a todo tipo de malestares. Los compuestos bioactivos que contiene esta planta, llamados withanólidos, han demostrado tener propiedades antiinflamatorias. Esto ayuda al organismo a mantener un estado más equilibrado, ideal para que nuestro sistema inmune fluya sin problemas.
- Menos estrés, más defensas
No lo parece, pero uno de los mayores saboteadores del sistema inmune es el estrés. Cuando se libera demasiado cortisol (la hormona del estrés), esto puede afectar la respuesta inmune. Aquí es donde el lado adaptógeno de la ashwagandha sale en nuestra ayuda, regulando los niveles de cortisol y brindándonos un efecto de calma.
Conclusión
La naturaleza es más sabia de lo que pensamos. La ashwagandha, con su capacidad para apoyar el sistema inmune, reducir la inflamación y aliviar el estrés, puede ser esa ayudita que necesitamos para apoyar nuestro bienestar. ¿Algo natural puede ayudar? Claro que sí, todo está en la constancia. En la actualidad, es sencillo conseguir suplementos de ashwagandha, especialmente los que utilizan el extracto KSM-66, que te ayudarán a mantenerte fuerte. Junto con un estilo de vida saludable, tu sistema inmune estará preparado para lo que venga.


